martes, 2 de julio de 2013

ENTREVISTA A J. A. DELGADO, AUTOR DE "EL RETORNO AL PARAÍSO PERDIDO"



Recuperamos aquí una entrevista que me hizo Ángel Almazán, para la revista Soria y Más, con motivo de la publicación de mi primer libro, "El retorno al Paraíso Perdido. La renovación de una cultura."

Redacción - 02/06/2005

El autor desvela algunas de las claves de este libro publicado por la editora de soriaymas.com, y al mismo tiempo habla de otros dos trabajos en los que está inmerso: una novela y un ensayo







 
ENTREVISTA




P.: Usted es Ldo. en Ciencias Ambientales, influencia que se percibe en la lectura de su libro “El Retorno al Paraíso Perdido” ¿Qué motivó su interés por la Psicología Analítica, aparentemente tan diferente de las Ciencias Ambientales?



R.: Esa pregunta me la han formulado en repetidas ocasiones. Lo cierto es que tienen más relación de lo que pueda parecer inicialmente. Cuando estudiaba en la facultad me fui percatando de la importancia de la toma de consciencia en todo lo referente al ser humano y a su actitud para con la Naturaleza. No olvidemos que la actitud que adoptamos en relación al medio ambiente, como en cualquier otro ámbito de la vida, es un claro reflejo del estado de nuestra alma. Ya se hablaba durante la carrera del problema de la falta de consciencia ecológica en la asignatura de Educación Ambiental, así como en Deontología Profesional, pero de manera muy superficial y, desde mi punto de vista, demasiado desenfocada, desde mi punto de vista.

Voy a tratar de ilustrar con un ejemplo lo que quiero decir. En la asignatura de Biología nos enseñaban la importancia del agua en el organismo humano. Dos terceras partes de nuestro organismo son agua y el agua es el principal medio de transporte de nutrientes en el organismo. En la asignatura de Hidrología me enseñaron que el porcentaje de agua disponible, del total existente en los continentes, es ciertamente muy escaso. Y en la asignatura de tratamiento de aguas aprendí que la sociedad occidental contamina las aguas a un ritmo estrepitoso, tanto las superficiales como las sub-superficiales… De modo que haciendo un esfuerzo de síntesis y de reflexión me di cuenta de que la contaminación de las aguas estaba mermando la calidad del agua que consumimos, los alimentos que comemos…, lo que tiene importantes y graves consecuencias para la salud humana, entre otros muchos efectos negativos del así llamado progreso o desarrollo.

Sin embargo, estas reflexiones que yo me hacía y que me afectaban profundamente no parecía que movieran en absoluto las consciencias de mis compañeros, sino a un nivel muy superficial. Hablábamos, eso sí, del “desarrollo sostenible”, pero esta era una idea muy vaga. De hecho, cuando hacía algún comentario en público a los profesores que impartían las asignaturas parecía incomodarles.

Conclusión: No importa cuántos conocimientos técnicos se puedan tener, ni de cuánta información se pueda disponer, lo importante es la toma de consciencia profunda de la realidad de los hechos. Lo que no sucede sin un tremendo esfuerzo y, como norma, no sin dolor, ante la implicación personal en ese estado de cosas. Sólo la consciencia plena puede modificar la actitud desde sus cimientos y, por tanto, sólo ella permite un cambio efectivo en el modo de encarar los problemas ante los que nos enfrentamos.

Fue así como me di cuenta de la importancia de la psicología analítica como complemento fundamental a las Ciencias Ambientales.




P.: En la primera parte de su libro analiza el lado oscuro de la naturaleza humana en profundidad, interpretando algunos sueños que utiliza a modo de ejemplo ¿Cree usted que la actual oleada de violencia juvenil está asociada con esa región oscura del alma humana a la que Jung se refería con el nombre de “sombra”?



R.: Así es, en efecto. En mi libro expongo algunos ejemplos prácticos de emergencia de violencia vandálica, debida a la inconsciencia de los factores que actúan en lo inconsciente de los individuos. El asunto es que todo ser humano proyecta una sombra por el mero hecho de su existencia. Durante el proceso de desarrollo del ego el individuo va identificándose paulatinamente con una parte de su personalidad, rechazando todo aquello que no se adapte a la imagen que tiene de sí mismo. Todo lo que no se adecue a esa imagen es rechazado y, por tanto, acaba siendo incorporado al ámbito de su sombra. Por norma general, la sombra está constituida por todo aquello que de más burdo, tosco, feble, pueril y negativo hay en el individuo. Aunque esto no siembre es así. Pues con frecuencia también hallamos en los dominios de la sombra potenciales aptitudes que, por motivos diversos, el individuo no ha desplegado en el transcurso de su vida.

Pues bien. Respondiendo a su pregunta, muchos de los casos de violencia juvenil parecen radicar en la absorción de la sombra de los padres por sus hijos. De modo tal que aquellos aspectos inexpresados o que mantienen ocultos los padres a los ojos de los demás, y ante sí mismos, terminan por ser reproducidos y manifestados por sus hijos. Son estos últimos quienes dan rienda suelta a la agresividad contenida de sus padres, por una vida no vivida. Son ellos, los jóvenes, quienes adoptan la actitud xenófoba o racista que sus padres tratan de ocultar tras una fachada de hipócrita tolerancia. En definitiva, muchos jóvenes acaban siendo los chivos expiatorios de los males de sus familiares más cercanos.

Si esto mismo lo aplicamos al colectivo español, a la sociedad si se prefiere, debemos afirmar, mal que nos pese, que el estado de barbarie y brutalidad de muchos jóvenes españoles son un reflejo fehaciente de la sombra de nuestra sociedad.



P.: Esto que usted afirma me lleva a plantearle la siguiente cuestión ¿No será que el modelo de educación actual no funciona?



R.: Efectivamente. Ha dado usted en el clavo. El modelo de educación moderno no se adapta a las demandas de nuestra época. Pero no sólo es un fracaso para el caso de los jóvenes, sino, antes bien, lo es en mayor medida para los adultos. Son éstos últimos los primeros que deben ser re-educados en el conocimiento de sí mismos. Tenga usted en cuenta que los avances científicos y tecnológicos de nuestro tiempo no se adecuan al pagano estado del alma de ser humano contemporáneo. Es más, parece existir una relación inversa. A más conocimientos científicos, mayor embotamiento del alma. Resulta que se nos educa para ser piezas eficientes en el engranaje de la maquinaria social y, sin embargo, sólo un reducido número de individuos tienen nociones del funcionamiento de su alma. En este sentido, el así llamado progreso, en lo que respecta al ser humano, debería ser denominado el anti-progreso o el pseudo-progreso, si lo prefiere.

Así, no es de extrañar el enorme fracaso del sistema educativo, pues los jóvenes aprenden con el ejemplo. Sólo este puede realizar una labor educativa efectiva. Y ello empieza, como hemos dicho, con la re-educación del adulto. Sobre este tema habría mucho de qué hablar, pero no deseo extenderme más en este asunto.




P.: Este asunto lo aborda en uno de los capítulos de su libro. Creo recordar que, concretamente, en la tercera parte que es, también, donde presenta su teoría de la psique humana. Allí introduce las relaciones entre la psicología profunda y la astrología científica. ¿No resulta peligroso el hecho de vincular la psicología con un ámbito tan estigmatizado como la astrología y aparentemente tan acientífico?




R.: Esa pregunta es muy pertinente. De hecho, el principal motivo por el cual desistí de realizar mi tesis doctoral en psicología fue precisamente el que usted plantea en su pregunta.

La Astrología es contemplada en el ámbito académico con mucho recelo, considerándola como una pseudo-ciencia. De hecho, cuando cursaba estudios de Astronomía en la facultad, el profesor que impartía dicha asignatura comenzó su primera clase exponiéndonos la radical diferencia entre la Astronomía, que él consideraba una verdadera ciencia, y la Astrología que concebía como una pseudo-ciencia, más propia de un falso profeta que de un científico serio. Desde luego que existen numerosos casos de fraude en todo lo relacionado con la astrología, así como con el tarot y otras “mancias”. Máxime en estos días de oscuridad y caos, donde la inconsciencia y la ignorancia parecen haberse adueñado de toda una sociedad. Pero eso no significa que la astrología no pueda ser objeto de un estudio científico riguroso. Lamentablemente el prejuicio que acompañaba a mi antiguo profesor está muy extendido y afecta, incluso, a personalidades brillantes en otros campos del saber científico.

No obstante, si somos capaces de librarnos de los prejuicios que gravitan en torno a la astrología, nos daremos cuenta enseguida del ingente manantial de formaciones simbólicas presentes en su simbología, las cuales auxilian al psicólogo a iluminar las consciencias, gravemente turbadas, cuando emerge material procedente de lo inconsciente colectivo. Del desconocimiento y de la incompetencia de los profanos no es responsable psicólogo.

Jung, en su libro Psicología y Alquimia, demostró que la alquimia es una fuente inagotable de formaciones arquetípicas, por cuanto los alquimistas proyectaban en el ámbito de la materia los procesos inconscientes que tenían lugar en su interior. De modo semejante, en la astrología encontramos una auténtica síntesis de símbolos arquetipales. De hecho, la carta natal no es otra cosa que una placa radiográfica en clave simbólica de la personalidad de un individuo; un mapa del camino a recorrer en la evolución de su consciencia o proceso de individuación; un auténtico mandala del Sí Mismo.



P.: En la última parte de su libro se extiende en las relaciones simbólicas existentes entre la astrología y los atentados terroristas sucedidos en Nueva York y en Madrid ¿Cómo puede influir la constelación astrológica presente en un momento dado en unos acontecimientos tan bárbaros?



R.: Antes de responderle a su pregunta es muy importante dejar sentado que no se trata de que la constelación astrológica sea causante de los atentados terroristas. Este es un aspecto muy delicado y es menester ilustrarlo bien, pues de su comprensión depende el que luego se entiendan las relaciones. Para empezar, la astrología no causa nada. Únicamente ser relaciona simbólicamente con lo que acontece en el mundo. Los antiguos alquimistas expresaban la ley aplicable a la astrología en la siguiente máxima: “Así es arriba como abajo”. Hoy denominamos a esta ley con el nombre técnico de “Sincronicidad”. Así, por ejemplo, la oposición que aconteció en aquel momento entre Saturno y Plutón simboliza una lucha entre dos tendencias arquetípicas o energías, con connotaciones muy desagradables. No se trata de que dicha oposición provoque la guerra, sino, más bien, que, tanto a un nivel individual, como colectivo, hay material proveniente de las profundidades arcaicas de lo inconsciente colectivo que está presto a emerger a la consciencia. Dado que los contenidos de ese estrato son primitivos y, hasta bestiales, la consciencia lucha por mantenerlos ocultos. Cuando esto sucede dichos contenidos son proyectados al ámbito exterior y se manifiestan en situaciones y circunstancias que parecen provenir y estar fuera del ser humano, cuales las acontecidas en Nueva York o en Madrid, así como en Oriente Medio.

Asimismo, existe una relación simbólica muy clara entre todos esos sucesos y es que ellos tuvieron lugar un día 11. El número 11 es un símbolo de discordia, oposición, enfrentamiento entre tendencias contrapuestas. Lo que se relaciona, a su vez, con el simbolismo de Géminis (los hermanos gemelos). En lenguaje psicológico se trata de la lucha del Ego y el alter Ego, del yo consciente y su sombra. Y esta coincidencia significativa de acontecimientos separados en el espacio y en el tiempo tiene su origen en la constelación de un arquetipo que lleva años activado. Lo que resulta claro es que el modelo de cultura occidental está marchitándose del mismo modo que se marchitan los cultivos por falta de agua. Así como es necesaria el agua para que los cultivos florezcan y la vida se renueve, así lo es también el agua de Sabiduría, que brota de las profundidades del alma humana y de la que es menester abrevar si se pretende que el ser humano sobreviva al estado de sequía actual.



P.: Actualmente está trabajando en un nuevo proyecto literario ¿Puede adelantarnos algo de su contenido?



R.: Sí, en efecto. En realidad ya he terminado lo que será mi primera novela y he publicado recientemente en la Jung´s Page, así como, gracias a su gentileza, también en su página Web, un avance de lo que será el libro en el que ahora mismo estoy trabajando. En lo que se refiere a la novela que llevará por título “Encuentros en la oscuridad” se trata de un relato biográfico de un individuo que, a través de su reclusión en la cárcel por un delito de violencia de género, descubre quién es él realmente, las raíces de la problemática de la cultura occidental y cuál es su destino. En ese viaje de autodescubrimiento recibe la visita de dos personajes imaginarios, cuyas conversaciones recuerdan mucho al lenguaje de los gnósticos.

En lo referente al libro sobre el que estoy trabajando ahora, que llevará por título “La hermandad de los iniciados”, al igual que su avance, pretendo mostrar gran parte de las intrincadas relaciones existentes entre la Psicología analítica o profunda y la Astrología. Hago especial hincapié en la amplificación que resulta de aplicar el símbolo del “ascendente” al término “persona” acuñado por Jung para designar la fachada o máscara que mostramos a los demás y con la que nos solemos identificar.